Fuerza en la debilidad

Tripp Hurst

25 de Octubre de 2023

“Pero Él me dijo: 'Te basta mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad'. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más en mis debilidades, para que el poder de Cristo resida en mí”. – 2 Corintios 12:9, NVI

¡Levanta la mano si te gusta alardear de tu debilidad! Como no puedo verte, voy a asumir que no mucha gente levantó la mano. Conozco a alguien que con gusto habría levantado la mano. Su nombre era Pablo. Al igual que Pablo en 2 Corintios, jactarnos de nuestra debilidad es algo que todos debemos aprender a hacer. Y no sólo aprender a hacerlo, sino saber PORQUE debemos jactarnos de nuestra debilidad.

Pablo tenía mucho de qué jactarse. Podría haberse jactado de su educación, de su herencia judía o incluso de su ciudadanía romana. Sin embargo, Pablo aprendió que había algo mejor que todas esas cosas: su relación con Jesús. Después de encontrarse milagrosamente con Jesús en su viaje para arrestar a los cristianos, llevar el Evangelio a través de naufragios, persecución, hambre y suplicarle al Señor que le quitara el “aguijón” de su vida, Pablo finalmente se dio cuenta de que lo único de lo que podía jactarse era de la Señor trayendo fuerza a su debilidad.

Pablo no tuvo una vida fácil. Pero Dios le dijo que su gracia era suficiente para él: que el poder de Dios se perfecciona en la debilidad. Pablo tenía debilidad (como todos nosotros), pero con gusto podía jactarse de su debilidad al ver el poder de Dios derramado a través de su vida. ¡Y esto le permitió señalar a otros el motivo de su fuerza! ¡Confiar en Dios significaba que podía deleitarse en su debilidad por causa de Cristo! Sabía que cuando era débil, en realidad dejaba espacio para la fuerza de Dios en su vida.

 

Desafío:

¿Hay algo que le has pedido a Dios que quite de tu vida y que todavía permanece? ¿Se siente incapaz de hacer algo que Él le ha llamado a hacer? Recuerde esta semana que su debilidad no es un obstáculo sino su vía para recibir la mayor fortaleza de Dios.