El Dios que aparece

Cassie Adorney

26 de noviembre.

Enfoque de las Escrituras:

“Recuerda cómo el Señor tu Dios te ha traído por todo el camino en el desierto estos cuarenta años…” – Deuteronomio 8:2 (NIV)

 

Al llegar el Día de Acción de Gracias, es fácil centrarse en la comida, la decoración o el ajetreo del día. Pero esta temporada invita a algo más grande: recordar.
 
En las Escrituras, recordar no era solo recordar lo sucedido en el pasado. Dios le dio a su pueblo esta práctica para que no olvidaran quién era Él y cómo los había guiado. Recordar les ayudó a confiar en su carácter, seguir su guía y afrontar lo que les esperaba con valentía.
 
Cuando nos detenemos a recordar la fidelidad de Dios, algo cambia. La gratitud cobra vida. La alabanza surge con naturalidad. Notamos las maneras cotidianas en que Él ha estado presente: las conversaciones que nos animaron, los momentos en que ni siquiera nos dimos cuenta de que estaba obrando, la fuerza que nos dio cuando no la vimos venir. Recordar nos abre los ojos al obrar de Dios en nuestras vidas y nos da energía y esperanza para lo que viene.
 
Esta semana puede traer la alegría de las comidas familiares, las viejas tradiciones y las risas, pero también puede traer el dolor de los asientos vacíos en la mesa, conversaciones estresantes o incluso la sensación de pesadez por todas las presiones que suelen acumularse durante la temporada. Recordar la fidelidad de Dios nos ayuda a ver cómo Él ha estado con nosotros tanto en los días buenos como en los malos, invitándonos a celebrar su presencia en cada momento.
 

Desafío semanal:

Durante una comida, un viaje al trabajo o un momento de tranquilidad, tómese un tiempo para reflexionar sobre tres maneras en las que Dios ha sido fiel este año.