Enfoque de las Escrituras:
Marcos 10:43–45 (NVI) - «El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor… Porque ni siquiera el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir.»
La mayoría crecemos en culturas que afirman que el objetivo de la vida es ser grande, es decir, exitoso, influyente e incluso poderoso. Jesús transforma radicalmente este objetivo. En su Reino, la grandeza no consiste en ascender, ser reconocido o sobresalir, sino en vivir una vida que apunte a Dios y sirva a los demás.
El Nuevo Testamento utiliza varias palabras griegas para describir cómo es ser un siervo que trabaja para el Reino:
- Doulos: un siervo que pertenece enteramente a Jesús (Romanos 1:1; 1 Corintios 6:20).
- Latreuo: servir a Dios por amor, no por obligación (Romanos 12:1).
- Diakonos: servicio práctico, que ayuda a satisfacer necesidades reales (Hechos 6: 1 4-).
- Huperetes: remero auxiliar, que trabaja humildemente con otros bajo la dirección de un líder (Hechos 13:36; 26:16).
Estas palabras nos muestran que ser un obrero del Reino significa confiarle tu vida a Jesús, amarlo profundamente y servir a los demás tanto en las grandes como en las pequeñas cosas. Es una vida que puede parecer "al revés" para el mundo, pero está llena de significado, propósito e impacto duradero.
Desafío semanal:
¿Has estado persiguiendo la idea de grandeza que el mundo tiene de ti? Pídele a Dios que te muestre cómo quiere que vivas una vida de servicio esta semana. Escucha su guía y observa las maneras en que ya te invita a participar como obrero del Reino.